El cliente había vivido aquí la mayor parte de su vida, pero tenía algunas infracciones penales que lo hacían deportable. Argumentamos ante el juez las circunstancias favorables que tenía en Estados Unidos, y presentamos pruebas y testimonios sobre su buen carácter y su valor para la comunidad. El juez falló a nuestro favor, otorgándonos la victoria y concediendo al cliente la cancelación de su deportación.
¡Un gran triunfo que permite al cliente evitar ser deportado a un país que no conoce desde que era un bebé, que hoy es un lugar muy violento y peligroso, y, lo más importante, reunificarlo con su familia y permitir que permanezcan juntos aquí en Estados Unidos!